Periódicos Locales

26 de Octubre

Veo mucha discriminación y agresividad a mi alrededor. La agresión es como la guerra en miniatura. La mezquindad, la arrogancia, la envidia, el egocentrismo, todas estas emociones básicas y destructivas vulneran los derechos humanos. A una escala mayor, se manifiestan como la guerra y la delincuencia.

Cualquiera que sea el motivo que la provoca, la agresión es mala. Es posible que quienes son agresivos con los demás tengan excusas para hacerlo; quizás quieren quitarse su dolor a costa de otros. Pero, se deba al motivo que se deba, la agresión y la discriminación no tienen ninguna justificación.

En última instancia, la agresión es un delito contra la humanidad. Parte de la lucha por los derechos humanos consiste en hacer frente a quienes causan destrucción y pena a otros seres humanos. Otra parte de la lucha consiste en proteger a las buenas personas.

Cuando no puedas hacer que los agresores dejen de meterse con los demás mediante tus propios esfuerzos, habla con alguien en quien confíes. Piensa bien en qué modo puedes mejorar la situación.

Pase lo que pase, no te derrumbes, si no puedes solucionar el problema.

Aunque no puedas hacer ni decir nada en el momento, lo importante es reconocer que quienes se meten contigo o con otra persona actúan incorrectamente.

Cuando emprendes una lucha por la justicia es posible que encuentres obstáculos en el camino, pero no debes sentirte mal, por el contrario, debes concentrarte en desarrollarte para poder provocar un cambio positivo en el futuro.

PRESIDENTE DE LA SOKA GAKKAI INTERNACIONAL.