Budismo Básico

La entonación del Nam-myoho-renge-kyo es denominado también daimoku. Este es el ejercicio más básico que permite revelar la Budeidad, la cual es una condición de vida caracterizada por la rebosante alegría, vitalidad, valentía, sabiduría y compasión. La práctica de la entonación de la frase Nam-myoho-renge-kyo fue establecida por Nichiren, quien vivió en el Japón durante el siglo XIII, y fue un sacerdote budista.

La frase “Nam-myoho-renge-kyo” está compuesta de dos partes. Myoho-renge-kyo se refiere al título del Sutra del loto, mientras que el prefijo nam (su forma completa es namu y proviene del sánscrito), cuya acepción es “devoción”, fue agregado por Nichiren. Su traducción literal es “devoción al Sutra del loto de la ley mística”. Nam-myoho-renge-kyo es la expresión de la ley universal de la vida, es decir, de la verdad suprema de que todos, sin excepción, tienen la capacidad de lograr la iluminación. El daimoku no consiste en la invocación de fuerzas externas, sino que tiene como propósito extraer la energía y la sabiduría que yace en el interior del ser humano para vivir existencias más significativas.

La entonación del Nam-myoho-renge-kyo se realiza en las mañanas y tardes, con  claridad y ritmo. No existen formalidades ni reglas con respecto a lo que se desea en la oración. Lo más importante es la decisión y la práctica de la recitación. No existe ninguna oración que valga más o menos. Lo esencial es crear valor en la vida y alentar a otros a hacer lo mismo. La iluminación es el resultado de la continua transformación interior que se logra cuando se busca concretar los ideales y construir una relación armoniosa con el entorno.